4 de septiembre de 2010

Rubirosa la leyenda que recorre La Florida


"Sin embargo, pienso que lo más revelador sobre el famoso pene de Rubirosa es que el mismo haya sido descrito por uno de los escritores más importantes del siglo XX, el novelista homosexual Truman Capote, en su obra póstuma “Answered Prayers”."

POR JOSE CARVAJAL*
Setiembre 2010

Las autopistas del centro de la Florida fueron recorridas en el decenio de los cincuenta por el playboy dominicano Porfirio Rubirosa. En esta península del sur de Estados Unidos el apuesto mujeriego y diplomático de la Era de Trujillo pasó su luna de miel con Barbara Hutton, en la villa de Maharaja de Baroda, en el municipio de Palm Beach.Pero aparte de compromisos sociales con Hutton y cualquier otra de sus conquistas amorosas por estos lugares, Rubirosa fue hombre bala detrás del volante de un lujoso Ferrari que competiría en una carrera en Sebring, una localidad en pleno centro de La Florida, a casi 170 millas (unos 200 kilómetros) de Miami.

Cada vez que recorro estas autopistas me acuerdo de esos datos que leí en 2005 en el libro “The Last Playboy: The life of Porfirio Rubirosa”, de Shawn Levy, un reconocido cronista de Hollywood. Es una de las biografías más completas del hombre que se casó cinco veces: la primera con la hija de Trujillo, Flor de Oro; y cuatro más con mujeres multimillonarias.

Los matrimonios de Rubirosa fueron efímeros, y podría decirse que en la mayoría de los casos el playboy era un capricho de mujeres ricas que lo exhibían como un trofeo sexual. Dicen que además de una personalidad cautivadora, de finos modales, Rubirosa guardaba el secreto de tener un pene exageradamente grande.

De acuerdo con el libro de Shawn, eso último fue tema de una canción del compositor cubano Eduardo Saborit, que dice: “Rubirosa tiene una cosa, /Que yo no sé qué será /Qué será, qué será, /Lo que tiene Rubirosa”.

Incluso Flor de Oro, en sus memorias publicadas en la revista Vanity Fair, insinuó que el miembro de Rubirosa era demasiado grande, al decir que cuando terminaban de tener relaciones a ella le dolía mucho por dentro. Doris Duke, su tercera esposa, nunca pudo olvidar que “era el pene más grande que había visto”. Y así, una amante prusiana del playboy dijo alguna vez que lo de Rubirosa “era largo y puntiagudo y me dolía; creo que me maltrataba el útero”.

Sin embargo, pienso que lo más revelador sobre el famoso pene de Rubirosa es que el mismo haya sido descrito por uno de los escritores más importantes del siglo XX, el novelista homosexual Truman Capote, en su obra póstuma “Answered Prayers”.

Imagino que para evitar enredos y especulaciones, Shawn dice que Capote hizo la descripción sin haber visto el miembro de Rubirosa. Aun así Capote menciona lo de once pulgadas y añade que era color "café-au-lait" (café francés con leche) y tan grueso como la muñeca de un hombre.

Rubirosa y su manojo de leyendas aun siguen interesando a mucha gente. Cuando transito las autopistas del centro de La Florida es cuando más recuerdo algunas de esas cosas leídas en libros, periódicos o revistas que no dejan morir el mito del playboy. Para mí pensar en eso es un ejercicio histórico, una práctica intelectual detrás del volante; después de todo es como recorrer los pasos de uno de los personajes más singulares del jet set de todos los tiempos y de la historia dominicana del siglo XX.
 
EL AUTOR es periodista y escritor. Reside en La Florida*
Reproducido de http://www.josecarvajal.com/

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