1 de mayo de 2010

CONTORSIÓN

Nos dio por eso, una y otra vez tratábamos de doblar nuestras extremidades en sentido inverso. Éramos un grupo de niños con una fascinación por el contorsionismo. Habíamos ido al circo ruso y se nos quedó pegado en la cabeza el número de contorsión que vimos y ensayábamos incansablemente en la casa para luego enseñarle a los otros del grupo lo que habíamos conseguido, significaba algo muy competitivo. Tal era mi obsesión que recuerdo un día cuando mi padre me preguntó: -¿y, qué quieres ser cuando seas grandes?- sin dudar abrí la boca y como una metralleta le solté que quería ser contorsionista. Imagino la impresión de mi papá que inmediatamente gritó: -¿CONTORSIONISMO!-

Yo nunca logré que mis actos pudieran impresionar, lo que más conseguí fue doblar el brazo de manera tal que el codo quedara casi hacia delante, pero Rebeca, una de las niñas del grupo, esa sí que era como plastilina, nos dejaba a todos con la boca abierta y con insistencia le pedíamos: ¡por favor enséñame! Nada, ella no sabía cómo trasmitir sus arqueos y la forma en que doblaba sus articulaciones porque que hay gente que nace con ciertos talentos y para ser contorsionista debes nacer elástico, pese a que hay personas que con insistentes ejercicios han llegado a obtener una gran elasticidad. Un día Rebeca se mudó del barrio y nunca más la vi, desde entonces me hago la misma pregunta ¿se habrá convertido en una contorsionista de circo?

Según los expertos sólo un pequeño porcentaje de la población mundial tiene esa elasticidad de manera natural. Se dice que las mujeres tenemos más facilidad gracias a nuestra anatomía que nos concede mejor flexibilidad y que la mayor cantidad de contorsionistas son menores de 10 años, que es la edad óptima para la iniciación, aunque no existe limitación para aquellas personas que quieran practicar contorsionismo con edades por encima de los 10 años. Eso sí, para conseguir las mejores y más difíciles posturas es necesario tener muchos años de practicas diarias.

El contorsionismo no deja de impactarnos por eso está considerado como espectáculo. En los actos, se realizan posturas tan inconcebibles para el mortal de los cristianos que se han creado algunos mitos alrededor del contorsionismo:

Mito: los contorsionistas se aplican aceites de serpiente y beben ciertos elixires para ser más flexibles. Mitificado en el siglo XIX, es completamente falso, ya que la flexibilidad extrema de los contorsionistas es en la mayoría de las veces fruto de una herencia genética o un entrenamiento intenso (o ambos).

Mito: los contorsionistas tienen más articulaciones que las personas normales. Falso, ya que todas las personas tienen el mismo número de articulaciones.

Mito: el contorsionista nace, no se hace. Afortunadamente también es falso, ya que ciertas personas, con un entrenamiento muy intenso, son capaces de adquirir flexibilidad extrema. Por ejemplo, la gimnasta rusa Alina Kabaeva cuenta que en sus inicios fue muy duro para ella introducirse en el mundo de la gimnasia rítmica por su complexión física. Hoy día está considerada la gimnasta más flexible del mundo.

Mito: el contorsionismo es un enfermedad. Este es un punto muy debatido ya que existe cierta enfermedad que ciertamente, consiste que la dislocación de los huesos aun sin la más mínima fuerza, pero como dice el punto anterior, el contorsionista, puede crearse, desafiando al cuerpo a un intenso trabajo que incluye dislocaciones.

Les comento que nunca llegué a ser ni siquiera algo cercano a una contorsionista pero desde esa temprana edad no me abandona el deslumbramiento por la plasticidad del cuerpo, en el yoga, en la gimnasia, en la danza, en el ballet, etc.

Fotos fantásticas de contorsionismo:



2 comentarios:

  1. Woowwww muy buena nota, y fotos increibles!!!!
    Yo empino el codo muy bien para beber mi cerveza, eso cuenta ??
    ;-)

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  2. Jajajajaja, buena Sergei, claro que cuenta, eso sí, para impresionar al público tendrías que empinarlo bastante...del brazo la contorsión se producirá en tu cabeza, al otro día uuuuyyyy ;)
    Veo que prefieres la cerveza, pensé que los argentinos iban más por el vino...un abrazote.

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